Preparar la carne:
Coloca la carne molida en un recipiente grande. Agrega el ajo en polvo, comino en polvo, orégano en polvo y un poco de salsa china.
Condimentar:
Añade sal y pimienta al gusto. Si deseas un toque picante, incorpora ají o pimienta adicional, ajustando según tu preferencia.
Añadir la clara de huevo:
Incorpora únicamente la clara del huevo (sin la yema) a la mezcla. Esto ayudará a ligar los ingredientes.
Incorporar pan rallado:
Agrega las cucharadas de pan rallado y mezcla bien. Si la masa está muy húmeda o no se compacta, añade un poco más de pan rallado.
Picar la cebolla:
Pica finamente la cebolla perla o blanca. Es importante que los trozos sean muy pequeños para que se integren bien en la mezcla. Incorpórala al resto de los ingredientes.
Mezclar bien:
Amasa todos los ingredientes con las manos hasta obtener una mezcla homogénea.
Formar las albóndigas:
Con las manos, forma bolitas del tamaño deseado. Asegúrate de compactarlas bien para evitar que se desarmen al cocinar.
Freír las albóndigas:
Calienta una sartén con aceite a fuego medio. Fríe las albóndigas hasta que estén doradas por todos lados y bien cocidas en el interior.
Ajustes opcionales:
Si notas que las albóndigas tienden a desarmarse, añade un poco más de pan rallado a la mezcla.
Servir:
Retira las albóndigas del aceite y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Sirve calientes con tu acompañamiento favorito.
¡Disfruta de unas deliciosas albóndigas caseras! 🍽️